La reclamación de cláusula suelo en contratos celebrados con empresarios

La reclamación de cláusula suelo en contratos celebrados con empresarios

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Se habla mucho de las reclamaciones de clausula suelo por parte de consumidores, y aunque puede ser el colectivo más numeroso no es el único afectado. También existen clausulas suelo en los préstamos concedidos a empresas y profesionales y también éstos pueden obtener su nulidad.

El Tribunal Supremo en su Sentencia 241/2013 entendía estas cláusulas como condiciones generales de la contratación y como tal susceptibles de someterse a un control de incorporación al contrato, control que en el caso de contratos celebrados con empresarios y profesionales exige un único nivel de transparencia, la superación del control de incorporación, consistente en la claridad, concreción y sencillez de su redacción y en que el adherente tenga ocasión de conocerlas al firmar el contrato.

La LCGC en su Exposición de Motivos limita el concepto de abusividad para obtener la nulidad de una condición general a las relaciones de consumo y somete las relaciones entre profesionales a las normas generales de nulidad contractual, permitiendo que judicialmente se declare la nulidad de una condición general incorporada a un contrato entre profesionales si es contraria a la buena fe y causa un desequilibrio importante entre las prestaciones de las partes.

Es esta remisión a las normas generales la que nos conduce a los artículos 1258 del Código Civil y 57 del Código de Comercio que establecen que los contratos obligan a las consecuencias que según su naturaleza sean conformes a la buena fe. Es en base a esto que puede defenderse la expulsión del contrato de aquellas clausulas contrarias al principio de buena fe y por tanto a la representación que el adherente se había formado del contenido del contrato, pudiendo entenderse contrario a la buena fe negocial el intentar sacar ventaja de una cláusula predispuesta no negociada individualmente por su predisponente y de cuyo funcionamiento y consecuencias no fue oportunamente informado el adherente.

Esta doctrina fue recogida recientemente en la STS de 3 de junio de 2016, donde aunque se falla en contra del adherente porque se entiende que en las negociaciones previas la adherente fue informada de la cláusula suelo y su funcionamiento; sabía por tanto que su préstamo a interés variable estaba limitado. A sensu contrario, recoge la posibilidad de que adherentes no consumidores puedan obtener la nulidad de sus cláusulas suelo en base a los principios de buena fe y equilibrio contractual.

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